Temas de Salud

XXI Jornades de Salut i qualitat de vida a Ferreries

Aquestes jornades, organitzades per l’Ajuntament de Ferreries, comprenen tres activitats: caminada i nocions de fotografia, a càrrec de Damià Coll; un taller de pintura que indaga en l’art i la creativitat, de la mà de Zulema Bagur, i un taller d’escriptura dels estats d’ànim, impartit per na Sonia Marquès Camps.
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Temas de Comunicación, Temas de Salud

Persuasión en la comunicación asistencial

¿Se persuade mejor en temas de salud y asistencia médica con integridad, desde la coherencia? Entrevista al psicólogo Víctor Amat, experto en formación en el ámbito sanitario.

Víctor Amat, desde su especialización en terapia breve, tiene una larga experiencia en formación a médicos en temas de comunicación asistencial y entrevista clínica. A raíz de uno de sus cursos que tiene como centro la herramienta la persuasión decidimos profundizar en esta palabra y en cómo se utiliza en el ámbito de la asistencia médica.

Hay quien entiende persuadir con connotaciones negativas, como si persuadir fuera manipular… ¿Pero es necesario persuadir a los pacientes, verdad? Persuadirles para un cambio de hábitos, para empoderarse, etc.
Si definimos la persuasión como la capacidad de convencer al otro a través de la argumentación, yo estoy muy a favor de ella. Sé que la ‘palabrita’ no goza de buena prensa, pero cuando intentamos que el otro vea nuestro punto de vista, o sienta que estamos de su lado, probablemente estamos persuadiendo.

Persuadir es convencer, y no debe ser fácil en medicina. ¿Sirve si es desde la integridad, desde la coherencia de lo que estamos diciendo?
Ese es el punto central, necesitamos conectar con el otro de una manera íntegra, en el sentido de confiable. Una persona íntegra es aquella en la que podemos confiar. Cuando estamos realmente interesados en el otro y podemos respetarlo de veras, entonces podemos argumentar con esa persona para orientarla a posibilidades de un cambio que redunde en algo que le beneficie. No estamos hablando de una persuasión perversa que intenta nuestro beneficio, sino de algo mucho más limpio; de la intención de motivar al otro hacia su propio bienestar.

¿Les cuesta a los médicos encontrar los argumentos hoy desde su lógica o visión, desde la evidencia, con el exceso de información de la que disponemos como pacientes en redes, etc.?
Bueno, expreso mi opinión personal, claro está. Los argumentos basados en la evidencia son concluyentes para personas cartesianas que necesitan datos que sostengan los razonamientos. Eso es muy cartesiano. Sin embargo, es difícil argumentar así con alguien que tiene miedo, por ejemplo, a padecer una enfermedad, o con alguien que tiene dudas acerca de lo que le pasa. Frente al miedo y las dudas, internet ofrece la posibilidad de buscar respuestas. Buscar respuestas no presupone encontrarlas, y probablemente, la persona miedosa aumente paradójicamente su falta de confianza. Frente a estos miedos, los profesionales de la medicina se ven en la tesitura de tranquilizar a algunos pacientes, pero los datos y la evidencia no suelen resolver el problema. La imaginación le puede siempre a los datos y a la razón.

 

El psicólogo Víctor Amat en una formación a residentes, donde utiliza,
como es habitual en sus clases, el sentido del humor y la provocación.


Para persuadir, para convencer desde la integridad, primero tenemos que conseguir que nos escuchen. Y que nos entiendan… ¿Qué herramientas sirven para la escucha y la comprensión en consulta?
Para que los pacientes nos escuchen tienen que sentir que han sido escuchados previamente. Es muy sutil, pero los profesionales de la salud solemos intervenir antes de que los pacientes se hayan sentido comprendidos. Que los hayamos entendido no es lo mismo de que ellos se sientan entendidos. A todos nos ha pasado alguna vez que alguien nos dijo que nos comprendía y, en cambio, sentimos que no nos había entendido para nada. Es un tema curioso, pero cuanta más prisa tiene el médico en resolver un caso, tanto más lento puede desarrollarse. A veces, hay que ir lento para ir más rápido.

¿Hoy, hay un exceso de palabras que no dicen nada, de argumentos vacíos?
No creo que eso suceda más hoy que antaño. Lo que pienso es que antes había una formación un poco más humanística incluso en las carreras de ciencias como las de la salud. No hemos estudiado comunicación, y precisamente nuestro trabajo reside en eso. ¿Cuánta parte de nuestro trabajo cotidiano se basa en hablar con el otro, ayudarlo a tomar decisiones, reformular situaciones, empatizar… en definitiva, en acompañar al paciente en un trance desagradable? Cuando veo los itinerarios formativos de los sanitarios no encuentro formación en eso. Veo una formación más y más tecnificada, pero echo de menos el uso de la palabra.

¿Puede un médico enseñar a razonar a un paciente sus ideas sobre su patología, tratamiento…?
Gran parte del trabajo de los profesionales de la salud consiste en ejercer una tarea educativa. Explicar a las personas lo que les sucede, de una manera inteligible, suele ser de agradecer. No hay que olvidar que nuestros pacientes son seres vulnerables, es cierto que en no pocas ocasiones son ariscos y poco atentos, pero nosotros somos los que debemos lograr el respeto a base de transmitirlo. Nadie puede obtener el respeto del otro sin darlo primero. La grandeza de nuestra profesión radica en esta comprensión de la naturaleza humana. Se enseña más con el ejemplo que con la palabra, así que cuidémonos, seamos saludables y atendamos a nuestros pacientes con interés. Normalmente, ellos y ellas se dan cuenta, y nos lo devuelven.

Temas de Salud

#desigualtat #Salut

Microrelats

Un metge que m’escolti
Doctor, no em trobo bé… Tinc alts i baixos. Hi ha dies que no tinc ganes de res. Em manca energia. Em fa mal el cap. Aquesta migranya… El meu home diu que em poso histèrica, que sóc una histèrica.
A la feina, al meu cap no puc explicar-li aquests “sufocos” que m’agafen a mig matí… Em noto cansada… Jo crec que deu ser ja la menopausa… I aquests fills meus que em fan passar una penada…
No, doctor, no he provat mai els ansiolítics… Això em curarà tot el que em passa…?

Salut té nom de dona
Salut té nom de dona. I malaltia. I medicina. I depressió (fins fa poc, relacionada amb la histèria… “histèrica!”).
I vacuna… especialment si una vacuna relacionada amb el sexe només s’administra a la dona per erradicar un mal per a tothom…
I la investigació podria ser una dona… en certa tendència a la discriminació… Les dones viuen més anys que els homes però pitjor, segons els estudis.
La salut té nom de dona. I lluita.

 

 

Temas de Salud

Declaración de Menorca sobre participación en Salud

Comparto el enlace al texto de la Declaración de Menorca sobre participación en Salud, documento consensuado entre los participantes del encuentro “Participación ciudadana en políticas, estrategias y programas de salud” Escuela de Salud Pública de Menorca, 22-23 septiembre 2016, al que tuve el privilegio de asistir.

Comparto y subrayo:

“Entendemos por participación de la ciudadanía en salud la incorporación de los actores sociales al análisis y toma de decisiones sobre las políticas, prioridades, agenda, programas, acciones y presupuestos o decisiones de desinversión en el ámbito sanitario y de la salud pública. Participar es hacer juntos, coproducir las acciones. La participación en salud es un derecho social y supone corresponsabilidad y colaboración entre las partes. La participación en salud tiene efectos positivos demostrados sobre la construcción de comunidad, el desarrollo de la capacidad de autogobierno de la ciudadanía, el logro de resultados en salud, la sostenibilidad del sistema sanitario público y la consecución de equidad en salud en la población. La participación legitima y permite adoptar decisiones más justas y más inteligentes”.

http://www.sespas.es/adminweb/uploads/docs/DeclaracionMenorcaParticipacionSalud-ESPM2016(VF).pdf

Temas de Salud

Hacer salud con actividades que permitan salir de la enfermedad o del malestar emocional

Una propuesta:
Contar con otros puntos o centros de salud para dar soporte emocional y relacional a los pacientes, regulados por los propios centros de salud y con la participación social de entidades como ayuntamientos.

Decía el Dr. Salvador Casado en el Huffingtonpost que los centros de salud están desbordados muchas veces por los pacientes “sanos” pero con malestar emocional o psicológico; porque las personas, en la sociedad compleja en la que vivimos, no sabemos muchas veces gestionar los problemas de la vida o el malestar emocional derivado del modelo social actual. Y a lo mejor no sería exagerado decir que este tipo de problemas inundan las consultas de atención primaria, donde cada vez más se ven casos de ansiedad y se medicalizan más los problemas de la vida.

¿Cómo pueden gestionar este malestar psicológico y social los médicos de familia, cuando atender el malestar psicológico y poder dar herramientas en este ámbito ni siquiera es verdaderamente su campo?

Quizás, se podría dar con apoyo social y público la alternativa a los médicos de familia de derivar a estos pacientes a otro centro o punto de encuentro entre pacientes o ciudadanos donde se tuviera cuidado de lo psicológico y lo emocional, donde se dieran con rigor herramientas de bienestar y de gestión emocional, sobre todo, en la enfermedad.

Un centro que facilitara la relación entre pacientes y el intercambio de experiencias, siguiendo el modelo de las escuelas de pacientes; al tiempo que se fomentara el ejercicio físico y actividades diversas o el contacto con la naturaleza, mediante salidas, paseos o caminatas.

Decía una enfermera experta en este ámbito a quien se planteó la propuesta, que el dolor emocional es mucho más doloroso o insoportable para el ser humano muchas veces que el dolor físico.

Y es más: el malestar emocional que se deriva de una enfermedad muchas veces desborda al propio paciente, incapaz ante la enfermedad de entender de otra manera sus posibilidades de salud (aún ante la enfermedad hay salud) y de hacer frente a su día a día (el cuidado de los hijos, problemas económicos…).

Esta propuesta se basa, así, en la creación de un centro o escuela de pacientes en lo emocional que sirviera de punto de encuentro para ciudadanos, donde tuvieran importancia las relaciones personales, sin necesidad de etiquetas por tipo de enfermedad. De fácil acceso, por tanto, también para pacientes que sufren autoestigma, donde fuera posible crear desde aquí incluso grupos de trabajo en función de la patología una vez estas mismas personas se han abierto a la participación.

Con charlas con ponentes de nivel y prestigio en diferentes ámbitos que proporcionaran herramientas de gestión emocional y de gestión en aspectos relacionados con la salud, como factor de atracción también para llegar a más pacientes o no pacientes (sin distinción).

Talleres que dieran salida a la creatividad de las personas y sacaran al paciente de su rutina de pensamientos en torno a la enfermedad. Actividades relacionadas con el arte, la poesía, la música. Fomentar la escritura o la narrativa de la experiencia personal en la enfermedad como terapia. Actividades relacionadas con el cuerpo. Clases de respiración, de relajación, clases de yoga, masajes, clases de danza, de baile… Porque la diversión alivia. Las relaciones humanas, el arte, la naturaleza son, qué duda cabe, una buena medicina.

Y permiten, muchas veces, sacar al paciente o a la persona de la soledad o del aislamiento.

Un programa de actividades diversas y coordinadas o avaladas por Salud. Un punto de encuentro que permitiera salud saliendo de la enfermedad. Que ofreciera charlas atractivas para pacientes (para ciudadanos en general), y fomentaran la buena gestión emocional, sobre todo en la enfermedad, la buena gestión del día a día y los problemas de la vida y las relaciones. Porque la soledad es hoy una de las causas principales de malestar emocional.

Una medicina preventiva, a la vez, porque es sabido que el malestar psicológico puede acabar derivando en enfermedad física.

Una escuela de pacientes para dar apoyo psicológico en la enfermedad o malestar, donde se priorizaran las relaciones afectivas, el intercambio de experiencias, las actividades… y donde el objetivo fuera realmente el soporte humano a los pacientes. Un centro de salud fuera del centro de salud, donde entidades cívicas y ciudadanas, y no solo Salud, estuvieran implicadas. Porque una buena evolución social depende seguramente también de la buena salud emocional de las personas que conforman la sociedad.

Con un programa de buenas prácticas de salud y soporte al paciente, en línea con esta atención sanitaria más humana, una medicina personalizada donde lo que cuenta son realmente las personas. Y donde al mismo tiempo fuera importante el mensaje de cuidar al cuidador. Y para ello, un apartado de actividades específicas destinadas a aliviar la carga emocional que implica, por el hecho de trabajar con el sufrimiento humano, la labor de los profesionales de la salud.

@soniamarcamps

Temas de Comunicación, Temas de Salud

Creació d’un blog i xarxes socials per a professionals de la salut

Taller Creació d’un blog i xarxes socials per a professionals de la salut

 

. Visió general de la Salut 2.0; líders d’opinió i d’informació en l’entorn de la Salut digital

. Projecció professional a través d’un blog i xarxes socials

. Incrementar les relacions entre professionals de la salut, intercanvi d’informació i coneixement.

. Definir el nostre perfil i els objectius de la comunicació que volem establir

. Creació d’un perfil a Twitter

. L’autonomia en la gestió de la comunicació

Imparteix:

SONIA MARQUÈS CAMPS, periodista especialitzada en temes de comunicació i salut.

Divendres, 14 d’octubre

De 16 a 20 hores

Il·ltre. Col·legi Oficial de Metges de Illes Balears. Seu de Menorca

Plaça de Sant Francesc, 18. Maó

Telf.: 971 35 09 96 Fax: 971 35 24 70

colegiomenorca@comib.com

INSCRIPCIÓ:

Complimentar inscripció a: www.comib.com/patronatcientific o a la seu col·legial

Aforament limitat.

*Aquesta formació tanca el cicle de tallers Eines contra el burnout i realització professional.

Pdf del Taller Creació d’un blog i xarxes socials per a professionals de la Salut

Temas de Salud

Resolución creativa de consultas difíciles; taller de Víctor Amat en COMIB

Víctor Amat, psicólogo especializado en terapia breve, con una larga trayectoria en temas de salud y como formador de personal sanitario, impartió el pasado viernes 16 de setiembre en COMIB, Col·legi de Metges de les Illes Balears, en la sede de Menorca, un taller destinado a ofrecer herramientas que mejoren la comunicación en la entrevista clínica.

Durante sus cuatro horas de formación a médicos de Menorca, Víctor Amat centró su intervención en la resolución creativa de consultas difíciles o en contextos complicados. El psicólogo hizo una exposición de casos que más que una argumentación racional o cartesiana requieren una lógica de la emoción…

Se refirió a problemáticas como las de pacientes que deberían adelgazar, dejar de fumar o dejar otras conductas que no favorecen una buena salud. Pacientes que ya no requerirían en consulta una argumentación desde la lógica racional (una vez se ha comprobado que es ineficaz porque el problema persiste) sino una lógica que entre en lo psicológico y permita ver o intuir que hay detrás de esta falta de capacidad para el cambio.

Dejando claro, además, que cada paciente necesita una argumentación diferente. Con el tono desenfadado que caracteriza las formaciones de Víctor Amat, y utilizando aquí también su recurso del humor y la risa, durante su intervención fue detallando distintos casos, su problemática y la argumentación que contribuía a provocar un cambio en el paciente.

El taller fue una invitación a los médicos asistentes a practicar en la entrevista clínica esta psicología de la emoción que hay detrás de muchos problemas que no se resuelven y se acaban perpetuando en las consultas de los médicos, en los de atención primaria, básicamente.

Presentación del taller de Víctor Amat Be water… Los errores de los profesionales de la salud en la resolución de conflictos en consulta

Esta formación de Víctor Amat se englobaba dentro del ciclo de talleres antiburnout del profesional de la salud de COMIB.
El psicólogo se refirió al gran trabajo que realizan los médicos en sus consultas a diario. Cuando, muchas veces, tienen su mayor dificultad, no precisamente en el acierto en el diagnóstico, sino en la comunicación. La práctica de una medicina desde la ciencia o la evidencia pero que requiere también de herramientas de psicología.

El leitmotiv de este ciclo de talleres es “cuidar al cuidador”. Con el mensaje implícito de que la sociedad también debería tomar consciencia de la importancia que tiene cuidar a los profesionales de la salud. Quienes, cada vez más, atienden a pacientes con síntomas de depresión, ansiedad… donde no hay enfermedad sino muchas veces la incapacidad de gestionar lo cotidiano. Cuidar a los cuidadores es algo prioritario para que el sistema sanitario funcione. No recurrir al autocuidado o no disponer de herramientas para salir del desgaste implícito que lleva el trabajo ya por el hecho mismo de trabajar con la enfermedad y el sufrimiento, acaba afectando también a la salud del propio modelo sanitario y repercute en la sociedad.

Crónica del taller del Dr. Salvador Casado dentro del mismo ciclo: “Saber cuidarse para saber curar”

@soniamarcamps

Gente que me interesa (entrevistas), Temas de Salud

“No podemos curar a todo el mundo, pero podemos cuidar a todo el mundo”

Entrevista a Gabi Heras, creador del Proyecto HU-CI, Humanización de los cuidados intensivos, que tiene el objetivo claro de volver a la atención sanitaria centrada en el ser humano.

El Proyecto HU-CI es un foro y punto de encuentro entre pacientes, familiares y profesionales de la medicina y enfermería intensiva para mejorar desde el punto de vista humano el cuidado asistencial en esta área.

Hoy cuenta ya con un equipo de 22 personas dedicadas a la investigación, formación y docencia; inspira y contagia a sanitarios de otras áreas o especialidades y se va haciendo eco cada vez más en la sociedad. Quizás, porque, al final, todos somos pacientes y todos acabamos agradeciendo un trato asistencial de calidad que cuide también aspectos emocionales.

Gabi Heras se dió cuenta de la UCI que era lo suyo recorriendo hospitales de Bolivia en su último año de carrera a través de una beca de la Agencia Española de Cooperación Internacional. Allí dice que había pocos medios; los pacientes estaban malísimos e inframonitorizados… Se ‘enganchó’ a estos cuidados y estuvo a punto de quedarse. Pero volvió a España y terminó su carrera en medicina, sabiendo que su especialidad profesional seguramente iría por aquí.

¿Desde tu experiencia como médico intensivista, cuál es tu visión de la UCI en nuestro país?
Nueve de cada diez pacientes de la UCI sobreviven. Comparado con otros países del mundo, las cifras de mortalidad son muy bajas en esta área. El desarrollo tecnológico es brutal, hacemos una medicina muy buena, pero no es suficiente. Además, hay que tratar mejor a las personas y volver a ponerlas, estén enfermas o no, en el centro del sistema.

La recompensa como médico en esta área, cuando salvas una vida, debe ser enorme.
En la UCI vives muchas situaciones de mucho estrés; tienes que estar muy centrado y enfocado en lo que estás haciendo. A veces, hay que hacer las cosas tan rápido que no puedes casi ni pensarlas, y si tú te derrumbas en aquellos momentos, se derrumba el paciente…

Cada vez hay más profesionales de la salud que se contagian de este movimiento a favor de mejorar el trato humano en la sanidad.
Algunos profesionales te dicen: “¿Qué pasa; que no somos humanos?”. Claro que somos humanos… Pero si somos autocríticos desde nuestra profesión podemos hacer las cosas mejor. Hoy, el 90 por ciento de la gente es sensible a esta humanización de la sanidad. A los profesionales de la salud les invitamos a pensar: “¿Qué puedo hacer yo para mejorar el sistema?”. Pero no para cambiar directamente el sistema, sino mi entorno de trabajo con los pacientes, mi día a día con mis compañeros. Y estos pequeños cambios generan cambio, es un movimiento que genera movimiento, una espiral de emociones positivas.

 

<span style="color: #000000;">Gabi Heras escribe a diario a favor de esta medicina de trato más humanizado en su blog <a href="http://www.humanizandoloscuidadosintensivos.com/" target="_blank">http://www.humanizandoloscuidadosintensivos.com</a> y forma ya en distintas áreas y especialidades de la medicina.</span>
Gabi Heras escribe a diario a favor de esta medicina de trato más humanizado en su bloghttp://www.humanizandoloscuidadosintensivos.com y forma ya en distintas áreas y especialidades de la medicina.

 

¿Qué actuaciones vuestras destacarías en la UCI?
Nos preocupamos de cómo están los profesionales de la salud, porque sabemos que si no cuidamos al cuidador el sistema se va a pique. Y por primera vez, alguien se pone a escuchar a las familias, porque las salas de espera están llenas de amor hacia las personas ingresadas, y nosotros decimos que este amor que cura tiene que estar dentro, en la UCI, alargando el tiempo de visitas, por ejemplo.

Otro cambio y una forma además de generar conciencia es escuchar a los pacientes. Estamos inmersos en nuestro día a día, y muchas cosas de cómo viven los pacientes los procesos hospitalarios nos pasan desapercibida. Somos expertos en UCI, pero a lo mejor nunca hemos estado en una cama en cuidados intensivos. Por eso, normalmente, los principales generadores de cambio son los propios profesionales que sí han vivido esto como pacientes y después cuentan la experiencia a sus compañeros. Y a lo mejor te dicen: “¿Te acuerdas de que por la noche nos poníamos a hablar delante del paciente…? Pues, cuando estás ahí tumbado ‘te da por saco’ que se pongan a hablar de fútbol”.

Evitar el ruido nocturno en un hospital o en la UCI…
Sí, aumentar el bienestar, porque el paciente está está rodeado de cables, aparatos y alarmas, además del ruido de otros pacientes que a veces gritan de dolor…

¿Es importante empatizar con el sufrimiento de un paciente?
En las charlas que doy, cada vez me llevo más conmigo a pacientes, porque no es lo mismo que yo hable de un trasplante que que te lo cuente alguien desde su experiencia de trasplantado. Y es una manera de llegar a entender bien este sufrimiento.
Como dicen en paliativos, creo que es verdad que cuando uno se acerca al sufrimiento de las personas esto tiene premio. Cuando te pones en la piel de un paciente, sufres, claro, se te remueven cosas. Históricamente, ha funcionado el que a mí no me afecte, porque parece que es como un bombero, que si se acerca corre el riesgo de quemarse. Pero, ¿qué pasa si como médicos nos acercamos al sufrimiento del paciente? ¿Qué hay de malo en que te afecte o en profundizar en este sentimiento?

Este trabajo, normalmente, es vocacional, si no, creo que no hay quien lo aguante. Acercarte al sufrimiento me llena de energía, me conecta con mi parte más importante como persona y como profesional de la salud. Y cuando uno está conectado con su vocación, es más eficaz, más eficiente, hace mejor su trabajo y es más feliz haciéndolo. Mejora, en definitiva, el trato con el paciente, que percibe que eres más empático con él, y mejora el trato con la familia del paciente. Desde este acercamiento es todo mejor.

¿Se le pregunta al paciente si tiene miedo? ¿Sería bueno preguntárselo y saber cuál es su nivel de angustia?
No se hace; normalmente, no se habla de ello. El miedo, pero el de todos los implicados en el proceso de curación, es invisible… El miedo del paciente, el del médico… Partimos de que parece que tú como médico no puedes fallar y de que no puedes tener este miedo. Porque, claro, si me equivoco, igual el paciente fallece. Pero resulta que el paciente a veces se muere porque se tiene que morir. No podemos curar a todo el mundo, pero podemos cuidar a todo el mundo.

Y cuidar el lado emocional del paciente.
El factor emocional no se mide; no hay monitores para medir esto. Todo lo emocional, normalmente, queda oculto.
Cuando un paciente de la UCI te mira con su nivel de angustia, de miedo, de sufrimiento, con sus ganas de vivir, tú puedes contestarle desde este silencio, con una mirada, con un gesto. Hay pacientes con los que nos comunicamos así, con la mirada. Pero, muchas veces, hay que quererse comunicar con la gente. Porque vamos tan rápido y tenemos tanta prisa asistencial, que aunque nos gustaría dedicarle más tiempo a la gente, no lo hacemos. Y fallamos. Pero yo ya me he dado cuenta de esto, y con cada paciente estoy todo el tiempo que tengo que estar.

No te imaginas lo beneficioso que es sacar a pasear a un paciente de la UCI en el momento que ya está estable. Bajamos a hacerle pruebas a escáner, pero no le sacamos de paseo, y a lo mejor lleva treinta días sin recibir ni la luz del sol ni el aire. Los pacientes cambian de una manera espectacular cuando los sacamos fuera, porque se conectan con la vida, se dan cuenta de que siguen vivos, por decirlo de alguna forma. Luz y aire curan.

Desde este proyecto estamos también contra la rigidez de horarios de visita de la familia, y a favor, por ejemplo, de que participen en los cuidados del paciente. Porque, normalmente, ¿quién le va asear mejor que alguien de su familia que le quiere?

Lo más deshumanizante que puede haber para un paciente hoy en la UCI…
Las sujeciones mecánicas. Un paciente atado es una práctica que atenta contra la dignidad humana. Si lo haces porque no tienes personas suficientes para sujetarlo o porque no tienes protocolo adecuado de sedación, lo que tienes que hacer como profesional de la salud es denunciarlo. Muchas veces, para humanizar lo primero que hay que hacer es poner a más humanos en plantilla o reubicarlos.

Otro de nuestros objetivos es que haya psicólogos para pacientes y para familiares de la UCI. Hay control con sedantes, lo que se denomina sujeciones farmacológicas: si el paciente da guerra, se le seda. Pero si este paciente sufre, nosotros proponemos que esté más unido con su familia, y con esta mejora emocional por la compañía se reduce el consumo de fármacos.

¿Están preparadas las instituciones sanitarias para un cambio de paradigma? ¿Es a través de todos este ruido mediático alrededor de la necesidad de humanizar más los cuidados que van a entrar?
Soy de la opinión de que cada uno sabe por qué hace las cosas. Y si es por imagen, a mí ya me vale, porque esto va a repercutir en la calidad de los cuidados de los pacientes.
El plan ‘humaniza’ en sanidad interesa a todos. Al final, todos somos pacientes; la enfermedad y la muerte son procesos democráticos.

¿Tendría que ser una asignatura más en las facultades de medicina, enfermería, etc.?
Las competencias técnicas son importantes; el enfermo va al médico para que le curen. Pero, como digo, no podemos curar a todo el mundo (de algo tenemos que morir). Cuidar a los pacientes es lo importante.
Por eso, sería interesante ofrecer desde la carrera de medicina o en enfermería herramientas de autocuidado para los propios profesionales de la salud y también para la gestión de sus emociones. O buena formación en comunicación, para saber, por ejemplo, cómo se tienen que dar las malas noticias a los familiares de un paciente… Son asignaturas que a nosotros en medicina nunca nos dieran, y hemos ido aprendiendo por ensayo y error. Si la gente sale aprendida y formada en estas competencias denominadas ‘blandas’; en aspectos que tienen que ver con las relaciones humanas, con la ética, con lo espiritual, en esta educación en valores, que considero tanto o más importante que saber de medicina, esto repercute en la calidad de la asistencia. Y soy de la opinión de que si tú estás humanizado contigo mismo y tienes un alto grado de conciencia, tu entorno mejora.

¿Cuáles son tus herramientas para curarte de todo lo que vives?
El silencio. No estamos acostumbrados a estar diez minutos en silencio, y a mí esto me conecta conmigo mismo. Mi terapia es también expresarme con el mundo escribiendo en mi blog a primera hora de la mañana.

Entiendo que mi trabajo es como otro cualquiera, aunque es verdad que lo vivo con mucha intensidad en todos los aspectos. En momentos muy dramáticos, como cuando fallece un paciente porque se tiene que morir, si has conseguido generar el buen clima para que el paciente lo haga tranquilo con su familia, esto puede ser también un motivo de satisfacción profesional. Porque, a veces, el objetivo es una muerte de calidad. Aunque parece que solo estamos enseñados para que no se muera la gente y que la sanidad española está montada para arreglar cosas. Muchas veces nos ponemos malos por tontos. La gente tiene que ser responsable de su propio cuidado. Un objetivo de la sanidad es educar en salud, en responsabilidad personal, en autocuidado. La sanidad puede ser la palanca de cambio para que toda la sociedad se reeduque en valores.

“La revolución de la emoción se basa en el mejor trato. Usar la tecnología humana, que es la mejor tecnología que llevamos dentro”

 

Vídeos

El cuidado de lo invisible

Morir es otra parte de la vida

Entrevista publicada en www.elemotional.com

@soniamarcamps

Temas de Salud

Defensa a la educación emocional en Salud

el Emotional magazine se ha ido especializando cada vez más en educación emocional en Salud. Esta es nuestra apuesta.

Una revista donde no hay frontera entre la salud y la enfermedad, ni entre pacientes o personas o ciudadanos. Porque la enfermedad forma parte siempre de alguna etapa de nuestra vida. y vivirla con una buena gestión de lo que sentimos y atendiendo bien las emociones es la mejor forma de sacarle la parte más positiva o de aprendizaje. Y porque aquí la buena gestión y el soporte emocional son más que nunca necesarios.

El desconsuelo, la soledad, el agobio de tener que seguir con la rutina en la enfermedad… necesita de un apoyo psicológio enorme y de una calidad asistencial y humana extraordinaria, a la altura de lo que siente la persona enferma.

Pautas para vivir en la enfermedad. Para empatizar con la enfermedad. Recursos que son progreso en la gestión asistencial de la enfermedad. Esta es nuestra apuesta como medio de comunicación.
Porque introducir la educación emocional en la asistencia sanitaria es sinónimo de progreso social. Y porque nada puede hacer más feliz a una sociedad que sentirse bien atendido, a todos los niveles, psíquico y físico.
Salud consciente, Emociones y Salud, Poesía que cura, Educar con emociones, Aprender a vivir aquí y ahora y en positivo… Son secciones encaminadas al bienestar emocional y a dar herramientas de gestión emocional y de buenas prácticas humanas asistenciales.

Doy las gracias a todos los colaboradores que me acompañan en este proyecto.

“Creo en la asistencia psicólogica y humana en y en la educación emocional como medicina preventiva y cura necesaria en la enfermedad”. @soniamarcamps
Temas de Salud

Medicina narrativa para pacientes

(A continuación detallo la utilidad, a mi entender, de unos talleres de escritura para pacientes, cuyos relatos puedan ser incorporados a un trabajo riguroso de medicina narrativa).

«El dolor no es estadístico, es una realidad humana que sólo cuenta para quien lo padece de un modo estrictamente subjetivo»
Eduardo H. Grecco

Talleres de escritura dirigidos a pacientes por grupos de dolencias, y basados en la función terapéutica que tiene el relato de la enfermedad y por el interés que tiene esta narrativa para la investigación y el conocimiento médico. Y porque permite, seguramente, a partir de los aspectos subjetivos que surgen al relatar la enfermedad en primera persona, una comprensión más humana y más profunda de una patología y de quienes la padecen.

Un taller enfocado en fomentar la escritura y la competencia narrativa de los pacientes para obtener relatos que puedan ser incorporados a un trabajo experto en medicina narrativa, que cada vez está cogiendo más relevancia para complementar la medicina basada en evidencias y como complemento a los datos puramente científicos de la enfermedad.

La metodología de los talleres facilita a un grupo de entre 10 y 12 pacientes la posibilidad de ir relatando por escrito distintos aspectos de la patología en la que esté centrada la práctica, como cáncer de mama o enfermedades del corazón. Cómo la viven estos pacientes, qué ha cambiado en sus vidas y en su entorno o el relato de las emociones más fuertes y del sufrimiento humano que conllevan los síntomas, el dolor o cómo afecta el tratamiento médico.

De esta forma, en cada sesión, y dependiendo del tipo de enfermedad en la que se centre el taller, los pacientes abordan por escrito distintos aspectos relacionados con la dolencia, y se enfrentan y aprenden a identificar y a describir sus emociones. (“Uno comprende lo que uno experimenta solo cuando lo representa”).

Permiten a los pacientes detectar sus emociones más relevantes en la enfermedad; encontrar con la escritura una herramienta para identificar, relativizar, matizar, gestionar y expresar sus emociones.

El taller permite, asimismo, a partir de la lectura de todos los textos de los participantes que surjan en cada sesión, identificarse con los sentimientos de otras personas que sufren los mismos síntomas, con el objetivo de que esto contribuya a que no se sientan tan solos o tan incomprendidos en la enfermedad. (“Una narrativa del paciente permite que su experiencia sea utilizada para la enseñanza de la enfermedad, inspira a otros pacientes”).

Estos talleres nacen, pues, entendiendo la función terapéutica que tiene para los pacientes poder relatar por escrito su enfermedad y todos los sentimientos asociados a ella, como una manera de liberarse del sufrimiento. Introducir la variedad de la vivencia emocional de la enfermedad es una manera de reconocerlo.

Existen tantas enfermedades como enfermos. El taller permite poder a los pacientes para que se sientan escuchados, valorados.

Pero, además, estos relatos son editados y corregidos para su posterior publicación, cuya lectura podría permitir una mejor comprensión de la enfermedad. Éste es un deseo: que puedan servir a la investigación y al conocimiento médico o facilitar las respuestas ante las emociones más relevantes ante determinadas enfermedades.

Y sería muy ventajoso que un laboratorio farmacéutico optara por incorporar en el estudio de una determinada patología este aspecto más subjetivo o emocional de la enfermedad. Equivalente, posiblemente, a mostrar un interés claro también por cómo afecta a este nivel emocional su tratamiento farmacológico. Y querer aprender de todo ello para mejorarlo.

Resumiendo, en fin, estos talleres, que recogen la narrativa de los pacientes, nacen con el objetivo de ser un paso más en el camino o en la tendencia actual de la medicina de querer a englobar la realidad emocional de los pacientes.

«La medicina se equivocó al separar las cuestiones de la vida de las cuestiones de la enfermedad»
Rita Charon

@soniamarcamps

Sensaciones, Temas de Salud

Turno de noche

Una mujer con demencia senil ocupa una cama de una planta de hospital.

Se ha hecho de noche y ha cambiado el turno. Los pacientes y acompañantes empiezan a desear el silencio. Necesitan el silencio para el descanso. Es lo más prioritario para ellos después de un día de cama; de otro día de cama.

Una enfermera recorre el pasillo con unos zuecos que hacen ruido. Desde el desvelo de la butaca de acompañante, con los ojos abiertos y los oídos atentos, asalta la extrañeza de por qué esta enfermera utiliza zapatos que hacen ruido en su turno de noche.

La enfermera entra en la habitación compartida de los enfermos con sendos acompañantes, abre la luz bruscamente y espeta que a oscuras no puede hacer su trabajo. Les habla como si fueran las cinco de la tarde. Cambia sueros, revisa bien el estado de todas las cosas. Pero no lo hace con la delicadeza que precisan aquellas horas de la noche del paciente.

Uno de los pacientes se lamenta un poco por el dolor. La enfermera le pregunta que qué le pasa. El paciente dice que le han operado. La enfermera contesta que a todos nos operan alguna vez. Después, observa un brazo enrojecido donde ha llevado la aguja algunos días, lo coge, y al final, suelta: “Vaya feblitis has hecho… Te pondré trombocid, y ya verás qué bien”.

El paciente pide un calmante para descansar. La enfermera da calmantes a unos a lo largo de la noche. A los enfermos que lo piden y a los que no lo piden pero lo tienen pautado. Y pastillas para dormir mejor. Algunos enfermos concilian el sueño a pesar del poco sigilo. Los acompañantes seguimos en vela.

El ruido no cesa, al menos, hasta las dos o las tres de la madrugada. Desde el mostrador de recepción ahora se oye un ruido de paquetes de plástico que se abren sin ningún cuidado. En algún momento se llega a oír una canción a volumen alto desde no se sabe dónde. Y los pasos de las enfermeras, sobre todo, los de la que utiliza calzado poco adecuado.

Cuando por fin reina un rato de silencio, en medio de aquella noche extraña y triste de hospital, se alza la voz de la mujer con demencia senil. Pronuncia una llamada: “¿Momare?; ¿momare?; ¿momare?…”.
Aquella mujer ingresada por algún traumatismo llama a su madre en mitad de la noche. Lo hace con un grito que no es un grito, sino que lo hace diciendo “¿madre?, ¿madre?, ¿madre?” con la confianza de quien sabe que su madre la asistirá en aquella noche perdida.

No se sabe en qué noche se ha despertado la mujer con demencia senil. Si en una noche de niña o en una noche de su vida de adulta, compartiendo hogar con su madre, como se hacía tanto antaño.

“¿Momare, momare, momare?”. El grito de auxilio es estremecedor y tierno a la vez. Me traslada a los recuerdos de mi infancia, de la vida de mis abuelos, de las familias de antaño, en las casas de antaño, auxiliándose, acompañándose unos a otros, al lado unos de otros, en la vida de pueblo, generación a generación, de por vida.

La enfermera con zuecos de los que hacen ruido por los pasillos nocturnos le dice a la mujer con demencia que ahora hay que dormir. La paciente con demencia murmura algunas palabras que nadie entiende, sacadas del contexto de su propia memoria, de su vida, de la intimidad de su hogar.

Le administran un calmante. Pero al cabo de muy poco tiempo, en mitad de la noche, cuando vuelve a reinar un instante de silencio, aquella mujer vuelve a llamar a su madre. Quizás es el dolor lo que la mantiene despierta.

Ningún calmante, seguramente, todavía, puede borrar lo más esencial de nosotros mismos; las emociones más genuinas; nuestra principal memoria o nuestra primera memoria. De lo que somos, queda el pozo de quienes hemos sido.

“Momare, momare, momare…”. Hay algo de esperanza.

Temas de Salud

Atención primaria. Mi gesto de agradecimiento

Quien tiene un buen médico de familia tiene un tesoro. O quien tiene un buen pediatra para sus hijos. Cada vez que salgo de la consulta de la doctora de mis hijos me considero afortunada, y me reprimo muchas veces el deseo de abrazarla, de darle dos besos por cada detalle en su atención y acierto en el diagnóstico o sus ganas realmente de llegar a ello.

Hoy es el día de la Atención Primaria, que, casualmente, coincide con el día internacional del beso. Lo del beso no es cursi si pienso que las ganas de darlo es la forma más explícita de agradecimiento con alguien. A mi buen médico de familia, a la pediatra de mis hijos, no les doy un beso cuando salgo de su consulta, pero, qué ganas, tantas veces, cuando salgo satisfecha, feliz, sabiendo que estoy en tan buenas manos.

Temas de Salud

Simpatía y empatía en la atención sanitaria

Soy una gran defensora de potenciar las habilidades de comunicación o las competencias emocionales a través de cursos de formación al personal sanitario, por lo que pueden aportar a los enfermos y sus familiares las palabras o gestos de comprensión, afecto o ternura ante la enfermedad o la posibilidad de un mal diagnóstico.

Estos días, después de una experiencia personal, me he dado cuenta de lo fácil que es confundir, sin querer, simpatía con empatía, y de la necesidad de diferenciarlas y de practicar por encima de todo la empatía en momentos delicados y difíciles como los que se viven en un contexto de urgencias hospitalarias.

Un paciente asustado ante la posibilidad de un diagnóstico grave no requiere siempre necesariamente alegría o simpatía llevadas hasta el extremo por parte del personal que le atiende, porque esto puede obligarle a corresponder por cortesía, y quizás, en estos momentos, hacerlo requiere un enorme esfuerzo por su parte. Sino que necesita pura empatía, que a veces, es la comunicación en silencio. Un silencio cargado de gestos de comprensión, por ejemplo.

Ante una radiografía de urgencias para descartar un problema grave, a lo mejor, es excesivo un radiólogo muy motivado en simpatía, que obligue al paciente a mostrarse igual de comunicativo con gestos de agradecimiento y sonrisa continuas durante todo el rato de exploración. El paciente asustado necesita muchas veces un poco de silencio ante su desconcierto.

Lo comprendió muy bien el amigo con quien compartí la experiencia en urgencias, quien, muy lúcido, tras esta reflexión mía, acompañó mi idea con esta frase, cargada de ironía: “creo que con este personal se han pasado con tanto curso”.

No digo que la simpatía no cure. Y que no sea necesaria. Pero la empatía lo es por encima de todo. Y eso significa entender bien qué necesidades de comunicación requiere cada contexto en la atención sanitaria. En esto debería centrarse, a mi entender, toda formación en desarrollo de habilidades de comunicación o de mejora de las competencias emocionales en este colectivo. En ser capaces de descifrar las necesidades de cada paciente en cada situación y de forma individual en función de su estado anímico. Nada fácil, desde luego, y menos, en condiciones de máxima saturación de trabajo.

Este análisis, seguramente, es pura deformación profesional. Así que, simpatía llevada hasta el extremo antes que antipatía. Y por encima de todo, el agradecimiento y admiración al personal sanitario de urgencias. Consciente, además, como soy, de que la simpatía y el esfuerzo por su parte en este sentido, viene a suplir, como en un acto de responsabilidad personal, seguramente, la falta de algunos recursos latente en este escenario. Me pregunto, por tanto, como reflexión final, si no se está pidiendo demasiada simpatía al personal sanitario para suplir algunas carencias de recursos básicos en tiempo de grandes recortes,

Temas de Salud

Vídeos y salud

Empiezo este artículo con cierta cautela; primero, porque no soy profesional de la salud, aunque algo vinculada al mundo de la comunicación en salud, y segundo, porque solo asistí a parte del programa de esta 4ª edición de Vídeos y Salud, encuentro en el que se fomenta el uso lenguaje audiovisual en el mundo sanitario. Y no porque sí, sino por el potencial que tiene el vídeo para inculcar, educar, fomentar practicas saludables o para entender más todo tipo de patologías o las emociones de quienes las padecen. Algo de lo que ya escribí en la pasada edición, en Granada, cuando titulaba este evento con la frase Emociones en audiovisual que contagian salud.

Seguramente, no aportaré nada nuevo, pero tengo la sensación de que lo debo… como muestra de reconocimiento a los profesionales, implicados realmente en el mundo sanitario, apasionados de su trabajo, que hacen posible este encuentro. Y que se reinventan con ello, reinventando el programa, haciéndolo cada vez más grande, más amplio, más profesional en cada edición. Basta remitirse a las ponencias de esta edición para darse cuenta de la dimensión que ya tiene Vídeos y Salud, que este año se celebró en el COIB el pasado sábado 18 de octubre.

Pero, sobre todo, escribo impulsada por el placer que ha sido encontrar nuevamente a gente tan implicada en su trabajo, con tantas ganas de aportar a su mundo profesional, que no es nada más y nada menos que contribuir a dar herramientas a los pacientes, a las personas (no distingo entre enfermos y sanos) para un mejor manejo de sus enfermedades. Vídeos y salud, porque el lenguaje audiovisual permite dar a conocer o entender en pocos minutos, y puede resultar un complemento muy útil a la práctica médica y sanitaria. Médicos y enfermeroa/as y demás personal del mundo sanitario comprometidos con hacerse entender, con explicar mejor lo que ponen en práctica en su trabajo, desde sus consultas, etc.

Esta es la gente que encontré, que encuentro, en Vídeos y Salud. He tenido nuevamente la suerte de contagiarme en mi rato con ellos de muy buenas sensaciones. Por esta manera de entender la salud, el mundo y al enfermo. Por este respeto y compromiso con la salud. Gente maravillosa, como decía el título de un artículo que compartió estos días en redes Delia, enfermera, una de las participantes con quien coincidí este sábado.

Copio de este artículo: “Hay muchas más personas virtuosas. ¿Qué me dicen de los maestros? Me refiero a los maestros que saben que tienen una gran responsabilidad en sus manos, a los maestros que luchan por dotar de herramientas a sus alumnos para que puedan ser felices. Piensa en el maestro responsable, profesional y humano que es consciente de la influencia que ejerce en sus vulnerables discípulos. ¿Y los médicos? Aquellos médicos que saben que pueden hacer algo para que disminuya el sufrimiento de su paciente. No los que tratan con indiferencia a las pobres personas sufrientes, sino aquellos que siguen motivados por aliviar el dolor y proporcionar bienestar”.

Va por ellos, por este equipo de profesionales sanitarios que saben que pueden hacer algo para aliviar el sufrimiento. Y lo hacen. Entre otras cosas, con vídeos como estos:

https://www.youtube.com/watch?v=wNcUakMByFs https://www.youtube.com/watch?v=EyZ8qX5b0_s&list=UU9P5Spw6RMOzTDO0ISzz3yw&index=6

Y como creyente que soy de la comunicación y apasionada de la comunicación en salud, dejo algunas frases que me emocionaron en mi corto rato en este encuentro:

@soniamarcamps

“Hazlo, aunque sea mal; lo triste es dejar que las ideas se mueran…”. José Antonio Alguacil, de , hablando de

“Lo importante es el contenido, tener algo que comunicar. El paciente, desde luego, tiene ganas de escuchar”. en

“La mejor tecnología que tenemos es el cerebro”. (Frases que quedan de “)”

“El vídeo en como arma de revolución social. Me ha encantado la definición, Verónica Rodríguez

“Romper el silencio. El poder de transformación de la . El poder del audiovisual en . Verónica Rodríguez, en

Y mención especial y agradecimiento a @clubdelpaseo, por organizar una caminata tan grata en grupo durante la jornada. Gracias a todos.

Temas de Salud

La vejez, cuando se acumula en una sala de espera

Estamos indefensos ante la vejez, y toda esta dimensión se acumula en la sala de espera de un dispensario, de un hospital… La indefensión ante esta forma que tiene la vida de ir quitándonos la salud toma asiento como si nada en una sala de espera.

La resignación a la vejez, los pasos paso a paso, cabizbajos a cámara lenta, se convierte en miradas que no piden apenas nada, en voces que callan, en un centro de salud; si somos incapaces ya de gestionar como se merecen las necesidades que tiene este estado natural de ir perdiendo la salud, de ir perdiendo la vida.

El sufrimiento de un viejo tiene estos ojos de resignación, de indefensión, para que se nos diferencie bien de un niño perdido. Deambula mucha gente mayor en la soledad de un cuerpo envejecido en los pasillos de un dispensario, esperando la suerte de un “guía” amable, de un enfermero, del especialista o de su médico de cabecera…

Pasa rápido en contraste el personal sanitario por los pasillos colocando a gente mayor en una sala de espera. Se nos acumula la vejez, y es demasiada indefensión envejecer… Si ir perdiendo el cuerpo y la salud y con ello la vida se acumula como un castigo en una sala de espera.

Temas de Salud

La enfermedad en tiempos de injusticia social

En el diario manuscrito de mi abuelo, que es el relato de su vida diaria y la de su pueblo de Menorca en los años 40 y 50, hay muchas historias que impactan y te dejan triste y perpleja. Las muertes de niños, los accidentes o las enfermedades de la gente, con la falta de medios y el poco avance de la medicina en la época, han sido tragos tristes y amargos que me ha tocado transcribir sin capacidad de alejarme emocionalmente de las historias personales que había detrás.

Porque el factor realidad, por mucho que hayan pasado los años, el relato tan directo de mi abuelo a través de su diario, permitía situarme en aquel pueblo de Ferreries de la época y que cada historia de esta gente enferma, de los accidentes fortuitos, de las bajas infantiles, me llegara con el sufrimiento con el que se vivieron.

He aprendido de la memoria escrita de mi abuelo lo injusta que era la enfermedad en una familia de posguerra de nueve personas donde siete de sus miembros eran niños. Cuando hay que destinar recursos y buscar ayuda económica por todos los medios, y hacer recolecta familiar, y endeudarse, y privarse de otras necesidades básicas para una asistencia sanitaria que permita combatir lo principal que es siempre la salud.

Mi abuelo consiguió el extra para una operación que permitiera el alivio de la enfermedad a su mujer. Pagó a plazos una operación y los días de ingreso en el hospital. Tenía una deuda con médicos, que le reclamaban, claro, y que acabó pagando a plazos, sin dejar de alimentar a su prole, y sin que aquella intervención mejorara realmente la salud de su mujer.

Es obvio que me voy a posicionar siempre en defensa de la sanidad pública de calidad y en contra de los recortes que dejan a los más desfavorecidos sin posibilidades de luchar por la salud, por la vida, por la curación de enfermedades de los familiares y allegados.

¿Qué habría aprendido si no de esta historia personal; de qué me hubiera servido si no la transcripción de este diario y relato en primera persona de la vida mi abuelo?

Vida social en el Ferreries de principios de los años 50.

Temas de Salud

Sanidad y rigideces mentales

Conocer un poco de cerca el mundo de la sanidad me ha permitido constatar que, una vez más, nada es blanco o negro; y que en el tema de sanidad pública versus sanidad privada hay infinidad de matices.

La sanidad privada se salta para empezar el principio de equidad, y esto para mí es una barrera que me crea bastantes prejuicios a la hora de aceptar que la salud del paciente pueda ser un negocio.

Ahora bien, hay otras realidades, como que el sistema de salud pública es muy lento a la hora de cambiar modelos e incorporar nuevos servicios. Por lo que no doy la espalda a iniciativas privadas que van más allá de estos anquilosamientos y ofrecen alternativas al paciente que son buenas para su salud y contribuyen a su calidad de vida, y que difícilmente verían una implantación rápida desde el sistema público de salud, que se caracteriza por rigidez muchas veces.

Seguramente, además, estas iniciativas privadas sirven muchas veces de lanzadera a la sanidad pública para que pueda incorporar estos avances después de forma universal.

Hay otra reflexión que quiero lanzar en torno al sector sanitario, y cuando hoy se habla tanto del autocuidado, del paciente activo, del paciente experto y de cómo con conocimiento y autoresponsabilidad éste mejora en salud… Algo en lo que creo profundamente, por cierto. En lo que parece que todo el mundo cree, en principio.

El paciente está dispuesto a coger las riendas muchas veces de un tratamiento, a responsabilizarse más de su patología… porque le va la vida en ello, está claro. Y eso ya son muchos los pacientes que lo entienden, y que se convierten en pacientes expertos por su cuenta, buscando y asimilando información sobre su dolencia o tratamiento.

La pregunta es: ¿están sector sanitario y profesionales de la salud dispuestos siempre a soltar el paternalismo? ¿Confían los profesionales realmente en que estos pacientes expertos pueden llevar a cabo por ejemplo programas de autocontrol del tratamiento anticoagulante oral en sus casas; cuando todos los estudios demuestran que es más eficaz y que solo un tanto por ciento muy bajo de los pacientes no puede hacerlo?
¿Están esperando el visto bueno de sanidad pública para darlo como bueno? Cuando lo que le ocurre al sistema es básicamente que no sabe cómo incorporarlo…

He puesto el ejemplo del tratamiento anticoagulante oral por mi experiencia en este ámbito. Pero seguro que la pregunta puede extrapolarse a infinidad de patologías y tratamientos.

El empoderamiento del paciente no sirve de nada sin empoderamiento de profesionales, y por empoderamiento me refiero también a apertura mental; a decidirse a ir un poco más allá y a investigar por cuenta y riesgo antes de dar una cosa por buena o mala.

(Me reservo, como diría mi amiga Jana Casares, a cambiar de opinión en cualquier momento, porque soy una aprendiz).

Reflexiones, Temas de Salud

La enfermedad emocional y el riesgo psicosocial en época de crisis

En época de crisis, empresas más impacientes y enfocadas al cien por cien a resultados. Por eso no se ven claras inversiones, por ejemplo, en redes sociales, cuyos resultados suelen darse a largo plazo, y muchas PYMES creen que están perdiendo el tiempo en social media. Profesionales de la comunicación bajo presión, enfocados en el marketing, en las ventas, y menos fe en contenidos que vayan creando despacio imagen de marca, credibilidad, fidelidad, mejor comunicación, interacción con el cliente, etc.

Hecha la introducción a partir de la situación que vive el colectivo profesional al que pertenezco, quiero hablar del estrés en general que crea la presión y el desconcierto; de la angustia de este tiempo de crisis, que acaba afectando a todos los ámbitos de la persona, especialmente, al familiar: los niños son un colectivo que ya está afectado por el estado emocional de sus padres.

Estaría bien que el próximo día 28, dia mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo, centrado este año en la Prevención de la enfermedad profesional, se mirara muy a fondo la enfermedad emocional que han causado la prima de riesgo, la reforma laboral, los recortes, el déficit y demás espadas de damocles que se ciernen sobre el personal en activo. En cuanto a los seis millones de desempleados… ésta es una historia paralela que suele acabar en el mismo sitio: la enfermedad.

El estrés, el desconcierto y la angustia acaban en las consultas de los médicos. Y eso genera profesionales sanitarios desbordados por las emociones -las de sus pacientes y las suyas propias- que hay que sanar. Y todo eso, cuando ni hemos hablado de lo importante que es reducir el riesgo psicosocial para que no acabe derivando en otras enfermedades.

El cuerpo pasa factura a la angustia, que no se nos olvide. Es hora de parar. De cambiar de actitud, pese al contexto. Porque, ¿dónde vamos? Una pregunta que implica a todo y todos, pero que ahora mismo solo podemos resolver a nivel personal, cada uno por su cuenta, y lo primero es tomar consciencia.La primera regla para una buena actitud profesional-emocional podría ser buscar acciones de valor cada mañana como manera de afrontar la agenda. Pocas acciones, sencillas, pero que den valor al tiempo trabajado. No importa cuánto, sino cómo trabajamos.

Yo, desde el luego, todavía no renuncio a una situación feliz en el trabajo. Los tiempos dirán…

Temas de Comunicación, Temas de Salud

Los pacientes tenemos el poder de decidir el médico que mejor comunica (empatiza) con nosotros

“Al pediatra de tu hijo o al médico de familia es al sitio que vuelves cuando el especialista no convence… Es tal la confianza que puedes tenerle”. (A partir de un tuit escrito desde mi red social en temas sanitarios).

Parece osado hablar como simple ciudadano de qué tipo de medicina o profesionales de la medicina precisa la sociedad actual. Como si el ciudadano-paciente no tuviera capacidad de análisis y de hacer una interpretación de sus médicos o profesionales de la salud. O al menos, de la persona o la manera humana de ejercer la profesión. Persona y manera de trabajar son inseparables a mi entender. Y, desde luego, el ciudadano tiene pleno derecho a hablar del tipo de profesional que le gustaría. Al menos, sí de esto.

El paciente actual ya no espera un médico incapaz de mirarle como la persona que maneja algo de información sobre su patología o tratamiento y preocupación; que es responsable con su dolencia y tiende a un punto medio: ni tratamientos demasiado estandarizados y agresivos en exceso ni el lado radical de la naturopatía u homoeopatía, por ejemplo.

El paciente de hoy ya no quiere sentarse frente a un médico que no empatiza con su punto de escepticismo o recela de tomarse la cantidad de un fármaco que le está prescribiendo. Al fin y al cabo, es su salud, es su cuerpo… Tiene derecho a este escepticismo, a la duda. Y el médico tendría que aceptarlo o encajarlo de una forma mucho más natural. De la misma forma como entendemos desde otros colectivos que no siempre nos compran las ideas o los proyectos que ofrecemos.

Un médico de la sociedad actual, que responda a las necesidades de estos pacientes informados, responsables y que buscan el término justo a la hora de tomar medicina, necesitan profesionales que manejen todos los valores que implica una buena comunicación, que es una de las herramientas principales de las que disponen para ejercer bien su profesión. Esto es, buena relación y saber realmente ponerse en el lugar del paciente, o al menos, respetar su opinión, sus dudas y preocupación. No negarle todo el valor, que es algo bastante habitual por parte de algunos médicos, menos evolucionados, por decirlo de alguna forma, o de la vieja escuela.

El objetivo del paciente actual que se informa, que indaga por su cuenta, que quiere entender y ver la lógica de las cosas, es dar con el tratamiento que lo cure lo mejor posible con el menor riesgo o efectos secundarios. Y si en esta búsqueda se pone en entredicho la voz de su médico, estaría bien que éste estuviera realmente dispuesto a aceptarlo o a mojarse incluso por el paciente respetando sus decisiones y respondiendo en parte por él, esto es, darle un tratamiento que encaje más con su escepticismo. Aunque no resulte siempre tan eficaz a corto plazo. Supongo que en este tipo de riesgos, cuando se es capaz de asumirlos, digo, es cuando se descubre el verdadero ojo clínico.

Me he encontrado últimamente en sanidad con médicos excelente, y justamente, son los que practican esta forma de entender la medicina y que empatiza por completo con el nuevo ciudadano-paciente actual. De hecho, el objetivo de este artículo es destacar a estos profesionales y su excelente forma de ejercer su profesión. Son los que consiguen que el paciente salga de la consulta con una agradable sensación de apoyo y seguridad, por su comprensión y protección. Un buen médico es sobre todo una gran persona. Una persona evolucionada que se ha adaptado al tipo de paciente de esta nueva sociedad. Al menos, yo lo veo así. Aunque puedo entender otros puntos de vista.

Punto de vista, Temas de Salud

Los dislates de la reforma sanitaria

¿En qué España se criaron, qué mamaron, qué colegios frecuentaron esta gente que nos gobierna en Madrid, en Cataluña (tanto monta); que reforma la sanidad pública sin atender a los principios en los que ha estado basada?

¿Qué entendieron cuando en el colegio les explicaron en qué se basa un estado democrático? La igualdad, la lección de que todos somos iguales ante derechos fundamentales como la prestación en salud, esto tan fácil de entender, por pura lógica, en la cabeza de un niño, ¿cómo fue procesada en las cabezas de esta gente que toma medidas como crear una vía de pago dentro de un hospital público para que algunos no tengan que estar en las listas de espera en las intervenciones?

Una vía de pago en un hospital público para la gente que puede pagar una intervención equivale, a mi modo de ver, a que haya dos colas en un hospital público: una de ricos y una de pobres.

No sólo es un atentado directo contra el principio de igualdad de un estado democrático y dentro de un hospital público, sino que además, equivaldría a romper el criterio de urgencia en la enfermedad en el orden de intervenciones.

Y aún más: es una forma de hacer dinero que juega con dos factores terribles de presión: la enfermedad y la realidad de las demoras en las intervenciones (esto que todos hemos asumido ya tan bien y está de forma implícita en el sistema).

¿De qué cabeza surgen estas ideas? ¿Por qué no entendieron lo que para el resto de los niños era puro sentido común? Nos criamos y crecimos convencidos de que estos principios eran así porque no podían ser de otra forma… Era una especie de colchón que nos hizo crecer con el convencimiento de que vivíamos en un estado justo. ¿Por qué a ellos no les parecía tan de sentido común? ¿Por qué no tienen escrúpulos a la hora de cargarse nuestros principios, creencias, nuestro colchón; rompiendo nuestras creencias más elementales y finalmente nuestra confianza en el sistema?

Estamos instalados ya definitivamente en un estado con los principios democráticos muy deteriorados. Va siendo hora de que salgamos del colchón en el que dormíamos y empecemos al menos a aceptarlo.

Éste es el titular que ha motivado el artículo:
Sant Pau crea una vía de pago que permite saltarse las listas de espera

Y la viñeta de El Roto sirve bien para ilustrarlo.

viñeta_el roto